Cuando empezamos a trabajar con The Wall, sus campañas tenían un ROAS de 15: por cada peso invertido en publicidad, volvían quince en ventas. En cualquier reporte, eso se ve impecable. Para nosotros era una alerta.
Un ROAS muy alto suele significar poca inversión
Las primeras personas que ven tus anuncios son las más fáciles de convencer: ya conocen la marca, ya estaban buscando. Si solo inviertes lo suficiente para llegar a ellas, el retorno por peso es enorme, pero el volumen de ventas queda limitado. El ROAS alto no mide lo bien que lo estás haciendo; muchas veces mide lo poco que te estás atreviendo.
Un ROAS de 15 se veía perfecto en el reporte. El negocio necesitaba otra cosa: vender más.
Qué hicimos
Escalamos la inversión para llegar a muchos más clientes potenciales, aceptando que cada peso adicional rinde un poco menos que el anterior. El ROAS bajó de 15 a 8, a propósito y con el margen calculado para que cada venta siguiera siendo rentable.
El resultado
La facturación de The Wall se triplicó. Un ROAS de 8 sigue siendo muy sano, y sobre una base de ventas tres veces mayor el negocio crece de verdad.
La lección
- El ROAS es una métrica de eficiencia, no de crecimiento. Hay que leerla junto al volumen.
- Antes de escalar, calcula tu ROAS de equilibrio: el mínimo con el que cada venta sigue dejando margen.
- Mientras estés sobre ese mínimo, bajar el ROAS para vender más puede ser la mejor decisión del año.
Si quieres saber cuál es tu ROAS de equilibrio, usa la calculadora de nuestra web o escríbenos y lo revisamos juntos.
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El ROAS no es tu métrica. Tu métrica es el margen.

