La mayoría de los reportes de marketing gira en torno al ROAS. Es cómodo: un solo número, fácil de comparar. Pero un negocio no se paga con ROAS. Se paga con margen.
Tres números que importan más
- Costo de adquisición (CAC): cuánto te cuesta, en total, conseguir un cliente nuevo.
- Valor de vida del cliente (LTV): cuánto margen te deja ese cliente durante toda la relación, no solo en la primera compra.
- Margen por canal: cuánto queda después de producto, logística y publicidad, separado por Meta, Google, TikTok o el canal que sea.
Por qué el ROAS engaña
Un ROAS de 6 en un producto con 20% de margen pierde plata. Un ROAS de 3 en un producto con 60% de margen y clientes que vuelven a comprar es un gran negocio. El mismo número significa cosas opuestas según el margen y la recompra.
La pregunta correcta es cuánto puedo pagar por un cliente y seguir ganando.
Cómo lo aplicamos
Antes de lanzar una campaña definimos, por escrito, el costo de adquisición máximo aceptable para cada producto o servicio. Desde ahí trabajamos hacia atrás: presupuesto, canales y creatividades. Y cada mes reportamos en esos términos: cuánto invertiste, cuánto vendiste y cuánto margen quedó.


